Una travesía empapada de espíritu vikingo que navega por el Atlántico Norte para descubrir Islandia y Groenlandia con la comodidad y estilo clásico de Holland America


20 DE AGOSTO AL 15 DE SEPTIEMBRE, 2018

Una travesía reservada para grandes viajeros, aquellos avezados que para unir dos destinos no se amedrentan de elegir la ruta menos convencional, esa que conduce a nuevos descubrimientos, a tierras más lejanas, allí donde pocos han llegado.

Zarpar desde Escandinavia surcando las frías aguas del Atlántico Norte con destino a Islandia, tierra lejana y fuera de los circuitos habituales, marcada por las inclemencias del clima ártico y poseedora de una naturaleza mucho más poderosa de lo que se siente en casi ningún otro lugar del planeta. Es ir a descubrir cómo surgen de la tierra nubes de sulfuro, cómo la lava ha ido atrapando todo lo que pilla a su paso dejando campos que son los paisajes más espectaculares de la tierra y cómo, de pronto, se levanta ante ti una columna de 25 metros de agua.

En Islandia se aprende a estar preparado para aceptar la fuerza de la naturaleza y convivir con ella.

El viaje continua rumbo a Groenlandia, donde no hay ninguna carretera que una dos núcleos habitados; donde no existe la propiedad sobre la tierra, toda es comunal; donde el 85% del territorio está cubierto por una capa de hielo, y sus 57 mil habitantes viven en los tramos de costa que no ocupa el hielo.
Tierra de inuits que, junto con los Yupik del sur de Alaska y este de Siberia, son el conjunto de pueblos indígenas que habitan los territorios del Ártico y que poseen un origen común en el noreste asiático. El contacto con los occidentales, el comercio colonizador, la religión católica y una moral muy distante de la suya, han hecho que desde principios del siglo XX, los inuits hayan ido perdiendo buena parte de su identidad, ante un sedentarismo no resuelto.

De los hielos de Nanortalik se zarpa en busca de América, emulando la travesía del vikingo Leif Eriksson, el segundo de los tres hijos de Eric El Rojo, que en el año 1000 navegó hasta las costas de la hoy Canadá, bautizándolas como Vinland, “país del vino”,  por la abundancia de parras salvajes. Allí, en la Bahía de las Medusas, al norte de Terranova, un equipo de arqueólogos, en 1963,  encontró ruinas vikingas.

La visitas a St. John, en la misma Terranova, la ciudad más antigua y más al este de América del Norte, que se ha convertido en un destino raro lleno de carácter y carisma; y a Halifax, que con cinco universidades y tres campus universitarios, es un ciudad vibrante y amable, sin duda una de las más agradables de Canadá, marcan el fin de esta memorable travesía.

El final en Nueva York, que ajeno a los vaivenes de ese frío norte de paisajes infinitos esculpidos por volcanes, siempre tendrá una bocanada de urbanidad contemporánea que nos devuelve, en un segundo, a la realidad del siglo XXI.

La experiencia Holland America

Navegar en Holland America es hacerlo un barco de tamaño medio, con estilo clásico y en un entorno distinguido con un toque muy personal y esmerado en el servicio a bordo.
Un navío de tamaño medio se distingue por amplias zonas públicas y de observación, por sus generosas cubiertas que rodean toda la nave.

Zuiderdam es un navío con líneas y acabados náuticos clásicos, comodidades modernas y una gran colección de arte y antigüedades. A bordo, podrá explorar las maravillas del mundo a través de BBC Earth Experiences. Mejorar sus habilidades culinarias en un programa de cocina o en un taller práctico con America’s Test Kitchen. Relajarse con un tratamiento rejuvenecedor en el Greenhouse Spa & Salon o disfrutar de la amplia variedad de cocinas.

Las experiencias culinarias a bordo están diseñadas para deslumbrar y deleitar.

Para un desayuno elegante, un almuerzo tranquilo o una cena inolvidable, The Dining Room es el lugar. Detrás de Para la cena, puede elegir clásicos de la comodidad como Boneless Lamb Loin en Croute, Rosemary Roasted Chicken, o delicias de la cocina de inspiración regional y platos vegetarianos.

Pinnacle Grill representa el pináculo de una comida excepcional a bordo de Holland America. Allí en un espacio elegantemente decorado, el servicio cálido es la norma, y la comida es un evento.

Canaletto, es un auténtico restaurante italiano cuyo menú celebra spartire (italiano para “compartir”): Estofado de pollo Cacciatore “al Forno”, “Branzino ai Ferri” o una pasta italiana clásica, como espagueti pomodoro o ravioles infusión de camarones de ajo. Postre? tiramisú, cannoli al Siciliana y gelato. Buon appetito!

Salida 20 de agosto, 2018

CUPOS LIMITADOS